Con faldas y a lo loco (Crítica) Una Eva y dos Adanes

Con faldas y a lo loco (Crítica especial)

«Lleva mucho tiempo sin comer, el vacío del estómago ha debido subírsele a la cabeza».

Joe (Tony Curtis)
Título original: Con faldas y a lo loco – Una Eva y dos Adanes – Algunos prefieren quemarse – Some like it hot
Año: 1959
País: Estados Unidos
Director: Billy Wilder
Música: Adolph Deutsch y Marilyn Monroe
Reparto: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, Joe E. Brown, George Raft, Pat O’Brien y Nehemiah Persoff.
Género: Comedia romántica, cine clásico.
Sinopsis: Joe y Jerry son dos músicos que han presenciado un asesinato.
Para huir de la mafia tendrán que hacerse pasar por mujeres para poder ingresar en una banda musical y despistar a sus perseguidores.
Esa transformación, les cambiará la vida como nunca antes habían imaginado.

Para la película que nos concierne hoy, “Con faldas y a lo loco” partiré mi escrito en dos partes.

La primera parte, constará de un análisis de la película, hablaremos de los personajes, de la trama y de las canciones.

En segundo lugar daré una breve conclusión de la película.

Análisis de los personajes

Joe y Jerry, o Tony Curtís y Jack Lemmon, son la clásica pareja que han repetido en varias películas del director Billy Wilder como “En bandeja de plata”, “La vida privada de Sherlock Holmes” y “Primera plana”.

Siempre encontramos la amistad y el respeto (exceptuando “En bandeja de plata”) y nunca es ajena la homosexualidad de la pareja.

Pero con “Con faldas y a lo loco”, Wilder da una paso más.

Jack Lemmon (Jerry)

Jerry (Jack Lemmon) tiene un carácter más pasivo e intenta lograr “seguridad”.

Se encuentra más necesitado de protección y accede a menudo a todo lo que Joe le ordena (apuestas de caballos, vender los instrumentos, entretener a Osgood para que Joe consiga su yate, etc.).

Además, en el momento en que se viste de mujer, no pierde su indumentaria.

Cuando se relaciona con las demás chicas, da la sensación de comprender completamente el sexo opuesto y, al final es el único que se siente atraído por un hombre.

En los momentos que flirtea con Osgood, Jerry no se siente desesperado ya que no lo rechaza.

Incluso, acepta sus regalos y se siente un poco nostálgico de compartir una vida a su lado.

Jack Lemmon disfrazado de Daphne
Daphne (Jack Lemmon)

Jerry, que es un fracasado con las mujeres, se siente lleno de gozo en esa nueva situación.

Por fin ha encontrado un rol que le permite relacionarse, sentirse deseado y ser aceptado por sus compañeras.

Su vida ha dado un giro de 180º.

Realmente, la amistad que tiene con Joe, es por un interesado cambio de roles en la necesidad de apoyarse en alguien.

Tony Curtis (Joe)

En el polo opuesto nos encontramos a Joe (Tony Curtis), un egoísta que se aprovecha de Jerry para conseguir dinero o huir de la persecución de “Botines”.

Él es completamente varonil y nunca cambia su rol.

Es por eso, que su acercamiento hacia las demás chicas es sólo circunstancial.

No le gusta el papel de mujer y solo recurre a ello por necesidad, ya que él solo desea quitarse ese andrajoso vestido.

En la primera oportunidad que se presenta en la playa, intenta seducir a Sugar (Marilyn Monroe) y consigue entablar una relación que le llevará a conquistarla hasta confesarle su personalidad.

Joe es más vividor y conoce a las mujeres como para conseguir lo que quiere de ellas.

Cuando lleva la ropa de mujer, le cuesta ponerse en el papel y elude inteligentemente el contacto con ellas.

Y cuando conquista a Sugar, le aporta tranquilidad, al no haber perdido sus dotes de galán.

Actor Tony Curtis

Siendo fiel a sí mismo, utiliza a Jerry para conseguir el regalo de Osgood y dárselo a Sugar, como también se aprovecha del pobre Jerry, para que se quede con Osgood y así conseguir su yate y poder entablar una velada intima con Sugar.

Sin duda, es el personaje más inteligente de la trama.

Marilyn Monroe (Sugar)

El personaje de Sugar resulta bastante cercano a lo que podemos conocer de la vida íntima de Marilyn.

Wilder, precisamente tuvo que ser consciente de esos paralelismos. 

Ella, ha sufrido tantas veces las malas consecuencias de las promesas de los hombres, que se encierra en una caravana repleta de mujeres y ahoga sus lamentos amorosos con el “bourbon”.

La interesante interpretación de Marilyn cuando relata ese triste pasado de Sugar, parece desentrañar su inseguridad, sus traumas de la adolescencia, su difícil dependencia de las drogas y su colosal lema “Siempre me ha tocado cargar con la peor parte”.

De ahí que busque desesperadamente un nuevo amor, para sentirse segura.

Música con faldas y a lo loco

Joe E. Brown (Osgood)

Por último, tenemos a Osgood,  un avispado multimillonario, conquistador, casado ocho veces, con una fuerte relación con su madre (ya que siempre le pide permiso para salir con una chica), bastante caprichoso y un poco excéntrico.

Su papel, aunque es menos importante que el de los otros tres personajes, tiene su peso a la hora al enlazar las dos tramas y darle ese tono loco y transgresor de la historia.

Final de con faldas y a lo loco
El encantador Osgood Fielding III

Además la interpretación de Joe Brown es tan buena como la de las demás y pese a ser un personaje secundario te quedas con su estrella.

Preparación para el papel

Quiero dejaros ahora, un fragmento donde el director, Billy Curtis, cuenta la preparación que tuvieron Jack Lemmon y Tony Curtis, para que veáis lo serio que se tomaron el papel.

Wilder cuenta que la primera vez que los actores tuvieron que colocarse los disfraces y las pelucas, Lemmon salió rápidamente del camerino para enseñarle a todo el mundo su nueva identidad como Daphne, mientras que a Curtis tuvieron que sacarle a rastras.

El señor Curtis se convirtió en Josephine, desde luego que sí, recuerda Wilder, pero era digno de ver, cuando iban de camino a la cantina, a Lemmon lo veías pavoneándose como si fuese Mae West y a Curtis deslizándose pegado a la pared.

Al final, a Curtis no le quedó más remedio que resignarse y decidió unirse a Lemmon para poner a prueba su credibilidad femenina en un experimento un tanto ácido: se metieron en el lavabo de señoras del comedor del estudio.

Según las declaraciones de Lemmon, «nadie se inmutó siquiera».

Un día, Wilder trajo al plató a una famosa transformista que recordaba de sus días de juventud en Europa para que les enseñase algunas cosas a sus dos pupilos.

Irónicamente, fue Lemmon quien le dio más quebraderos de cabeza a Barbette.

La veterana reina del transformismo quiso enseñar a sus alumnos a caminar como una mu­jer, poniendo un pie delante del otro, pero Lemmon se negó a seguir sus instrucciones. «Nadie querrá vernos a los dos hacer lo mismo» – declaró Lemmon. – «Yo era el torpe, el zoquete, los zapatos me estaban matando y se me torcía el tobillo cada dos por tres. Tony, en cambio, se movía con una elegancia y una facilidad pasmosas: alzaba la barbilla y apretaba los labios. Su Josephine no estaba en absoluto asustada por todo el asunto, pero mi Daphne estaba muerta del miedo«.

No hay duda de que Curtis guarda un buen recuerdo de su alter ego femenino: «Me divertía ver a esa clase de mujer inaccesible, con clase y distinción. No soy una chica fácil».

Una Eva y dos Adanes Análisis

Primero, está la relación entre Joe y Jerry como hombres, el primero muy mujeriego y sin nada de escrúpulos y en cambio, el segundo se deja arrastrar por Joe, esperando conseguir la seguridad que no encuentra en sí mismo.

En segundo lugar, nos encontramos con sus otros “yos” como travestidos, Josephine-Joe y Daphne-Jerry.

Joe nunca podrá olvidar que es un hombre y seguirá conservando su dominio sobre Jerry, en cambio, Jerry llegará a encontrarse a gusto con su nuevo yo.

Con faldas y a lo loco personajes
Josephine y Daphne

En cuanto a la trama, vemos que todo se mueve a «la casualidad», ya que cada una de las situaciones que viven los protagonistas les determina un nuevo destino.

Primero, el estar envueltos dentro de la redada policial en “el Funeral Parlor”, les llevará en primer lugar a huir de la policía y más tarde a buscar un trabajo.

En la agencia Poliakoff, una secretaria que está enfadada con Joe, les dice que hay una orquesta femenina y que buscan trabajo para dos músicos.

Joe, al descubrir que es una broma, se niega a aceptar el trabajo y consigue al final que la secretaria le deje las llaves de su coche para poder ir a un «bolo».

Al haber ido al garaje a buscar el coche, se convierten en testigos del asesinato del “Montadientes” por la banda de “Botines Colombo”.

Otra vez, «el azar» les empuja a replantearse la idea de convertirse en dos mujeres y unirse a la orquesta femenina.

En el tren, el hecho de que cayera una botella, convertirá la litera de «Daphne» en una fiesta nocturna de mujeres y a pesar del momento, Daphne no logrará sacar partido.

En cambio, Josephine se encuentra por casualidad con Sugar en el baño y consigue escuchar unas confesiones que, le servirá más adelante para conquistarla.

Luego aparecerá Osgood, que permite a Josephine adquirir una nueva personalidad, una mezcla entre la suya y la de Osgood. 

Joe E. Brown y Jack Lemmon
Un cambio de personalidad

«La casualidad», como siempre, lleva al mafioso «Botines Colombo» y a sus secuaces, a una reunión de «Amigos de la ópera italiana» en el mismo hotel donde se hospedan los protagonistas.

Estos, al ser descubiertos consiguen esconderse debajo de la mesa donde se celebra dicha reunión.

Allí, son otra vez testigos de la segunda matanza, la de Botines y sus secuaces, obligandoles a escapar de «Little Bonaparte» y que les conducirá a la escena final de la barca.

Como veis, «Algunos prefieren quemarse», es un carrusel de vivencias, una tras otra.

«Yo, Sugar Kowalczyk de Baltimore, en el  yate de un millonario. ¡Si mi madre pudiese verme!»

«Pues yo me alegro de que la mía no me vea». – Dafne

Por último, me gustaría dejar la reflexión final sobre la peli Con faldas y a lo loco, que el escritor Kevin Lally escribió, en su biografía sobre el director Billy Wilder.

Casi todos los personajes (con la posible excepción de Osgood), aparentan ser algo que no son en realidad.

Joe y Jerry, evidentemente, intentan por todos los medios a su alcance hacerse pa­sar por mujeres: se tambalean sobre los tacones, contonean las caderas y se comportan de un modo opuesto a como son en realidad para pa­recer amables y educados.

Luego está la segunda mascarada de Joe, que se hace pasar por Shell Oil Jr. Sugar, por su parte, intenta hacerle creer al supuesto millonario que su orquesta, Sweet Sue y sus muchachas sincopadas, en realidad está formada por chicas de la alta sociedad que actúan para no aburrirse.

Incluso los mafiosos que acuden al hotel de Miami en el último tercio de la película quieren hacerle creer al espectador que en realidad van a una convención de los Amigos de la Ópera Italiana.

Lo que quiere decir, es que no solo Jerry y Joe fingen lo que no son, sino que todo el mundo en la película miente de una forma u otra, para aparentar ser más de lo que son y así impresionar a la gente para aumentarse su autoestima.

Banda sonora: Las canciones de Marilyn Monroe (Sugar)

Adolph Deutsch es el que se encarga de la música en con faldas y a lo loco, pero la verdad, es que es la dulce Marilyn quien ameniza la película con sus canciones.

Así que podemos decir, que Marilyn Monroe es la BSO de la película.

En primer lugar, en el tren canta: “Running Wild” (corriendo salvajemente) en la cual nos muestra a una joven afectada a una perpetúa crisis amatoria que se refleja muy bien en la canción.

Luego, canta su primera canción en el salón de bailes y la más icónica del film: “I wanna be loved by you” (Quiero ser amada por ti) que nos representa un momento muy alegre y jovial de su estado de ánimo.

Marilyn Monroe cantando

Llegando al final del metraje, en el mismo salón de baile, termina con la canción: “I’m through with love” (He terminado con amor) con un tono más triste y melancólico.

Sin lugar a dudas, la desgarradora Sugar Kowalczyck, es uno de los elementos clave en la leyenda de Marilyn Monroe.

Y además, la música indica sus estados de ánimo en cada momento.

 Con faldas y a lo loco Crítica

Los cómicos, Tony Curtis y Jack Lemmon, abordan temas “tabú” de una manera muy atrevida, teniendo en cuenta la sociedad de la época en que se rodó (finales de los 50).

Se plantean situaciones y se dicen y hacen cosas, que gracias al humor se pudieron tolerar por aquel entonces.

Cosas como el travestismo o las relaciones homosexuales no estaban bien vistas en la conservadora América de entonces, incluso en algunos Estados estaba penado, por lo que se puede decir que “Con faldas y a lo loco” fue una de las pioneras que apoyó abiertamente la causa gay y además fue un éxito en taquilla.

La película, como bien he dicho antes, trata muchos temas respecto al género, a las relaciones, a la familia, pero dejando esto de lado, para mí, Con faldas y a lo loco, es un gran clásico dentro de la historia del cine.

Las interpretaciones del trío Marily-Jack-Tony son para disfrutar totalmente.

La química especial entre los actores de con faldas y a lo loco
Tony Curtis, Marilyn Monroe y Jack Lemmon

La química entre ellos tres, se traspasa fuera de la pantalla.

Las escenas y los momentos que van viviendo son descabellados y cómicos y sin duda te lo pasas genial viendo la película.

Los diálogos, son de lo más ocurrentes y graciosos, cosa que no es nada fácil, y hace que después de tantos años la película no envejezca.

En definitiva, para mí, es la mejor película de Marilyn Monroe o por lo menos la que más me gusta de su filmografía.

Estamos hablando de 120 minutos de pura genialidad cómica que pasan en un suspiro.

Por lo que le otorgamos un 9 de 10, a esta gran comedia romántica, llena de risa, desparpajo y alegría.

Nota, calificación de la película
Tienes que verla

Antes de irme os dejo con el final de Una Eva y dos Adanes.

Con faldas y a lo loco Final

Final con faldas y a lo loco

Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco.

– Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá. Seguro que ella y yo… no tenemos el mismo tipo.

– Podemos reformarlo.

– ¡No hace falta! Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos.

– ¿Por qué no?

– Pues, primero porque no soy rubia natural.

– No me importa.

– Y fumo. ¡Fumo muchísimo!

– Me es igual.

– Tengo un horrible pasado, desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista.

– Te lo perdono.

– Nunca podré tener hijos.

– Los adoptaremos.

– No me comprendes, Osgood. (Se quita la peluca). ¡Ahhh, Soy un hombre!

Con faldas y a loco final
Bueno, nadie es perfecto.

Y ahora decidnos, ¿Qué escena os ha gustado más? ¿Qué os han parecido las interpretaciones?

En los comentarios de más abajo podéis darnos vuestra opinión sobre el film.

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